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Coaching No Directivo vs Asesoría

Hoy en día en el mundillo empresarial coexisten el coaching con la asesoría/consultoría pero fruto de la falta de claridad en ocasiones se confunden estos 2 servicios.

Por un lado tenemos la consultoría o asesoría un servicio que tenemos claramente identificado debido a su uso generalizado a nivel organizativo.

Y por otro lado tenemos el coaching un servicio no tan claramente identificado que consistente en un proceso para ayudar a las personas (individualmente o en equipos) a alcanzar un objetivo previamente acordado y consensuado entre la organización, el coach y los participantes. Permite a los participante tomar conciencia de la situación presente, de lo que se quiere conseguir desde la responsabilidad (libre eleccción) reforzando de esta manera la autocreencia (confianza en uno mismo y en sus recursos)

Podríamos decir que un asesor también ayudaría a las personas a alcanzar un objetivo pero no de la misma manera. Podrá ser mucho más rápido pero en el momento en el que, se evalúa la situación, a las personas y se proponen soluciones, la creatividad y el aprendizaje de las personas desaparecen. Y lo más probable es que también lo hagan la conciencia, la responsabilidad y la autocreencia.

Pescar

Creative Commons: Attribution 2.0 Generic Author: G. Frank Peterson Title: Dolly Varden fishing at Juneau
https://www.flickr.com/photos/garpete/14498387997/in/photolist-o6b2CR-pJV6tK-pJUSkv-psK5RC-8XrUQZ-53vvyg-cSr7NQ-5BEwgC-6EcLfS-7TiLwV-c7axT5-8dfFHR-2GTLSw-oNihyQ-psGLPC-psKkD3-oNkYsT-pJUR7D-aYkwHe-4VtAwJ-fVn8ja-dLcaPC-fcorg9-e2qhaW-66N811-e19bWx-6eZS7a-6L2TNC-e2qh6Y-4tKWYo-nGAvLF-8n9BqC-dxvsL7-7XSKLY-o6b3pv-7VXvvj-fb87wA-fb86c9-2U7apn-afBT5x-a8vfj2-6khfTX-nUqjj1-a5uxPJ-nQkHcb-oiX9Xn-mkD9NP-87pD59-6FWULf-o4spHt/

Y quizá estemos pensando que no tiene importancia. Pero una de las mayores desventajas es que nos generará dependencia, si la solución no funciona o si encontramos un nuevo reto, seguramente volvamos a recurrir al asesor en busca de respuestas. Para nosotros la comparativa de la Asesoría/Consultorñía y el Coaching No Directivo vendría a ser como la metáfora de dar peces o dar una caña y enseñar a pescar.

Dar peces es más rápido, requiere de un menor esfuerzo pero nos hace dependientes.

Sin embargo, si nos enseñan a pescar todo aquello que aprendamos, sobretodo si es mediante la práctica, formará parte de nosotros y podremos utilizarlo cuándo y cómo queramos.

Por tanto el asesoramiento nos puede dar una mayor rapidez pero a cambio de perder profundidad e independencia. Pero claro, tiene también una tentadora ventaja: la de eludir la responsabilidad. Si lo que ha dicho el asesor no funciona es “culpa” del asesor y nos quedaremos esperando a que nos dé la siguiente solución. Puede resultar cómodo pero también puede llegar a angustiarnos porque dependemos del otro para seguir avanzando.

Está claro que ambos servicios son útiles y que ninguno de los 2 es mejor que el otro, dependerá de las circunstancias en las que nos encontremos. Si tenemos una urgencia desde luego necesitamos peces, no tenemos tiempo para aprender a pescar y la consultoría o asesoría puede ser la respuesta. Pero si disponemos de tiempo y queremos desarrollar a los miembros de nuestro equipo, hacerles ganar confianza, independencia y motivación, enseñémosles a pescar y optemos por el coaching.

Para más información sobre los procesos de coaching empresarial

Esto es coaching para Do it!

Cómo entendemos los procesos de coaching en Do it!

El coaching es un proceso creativo basado en el aprendizaje natural del ser humano en el que, un mínimo de dos personas, mantienen una relación profesional con una duración determinada y acordada. Uno de ellos, el coach, por medio de sus competencias, consigue que el otro, el coachee, reflexione y tome acción de forma libre y responsable, siempre en dirección a sus propias metas, consiguiendo altos niveles de auto-reflexión, auto-conciencia y auto-motivación.

El coach se desplaza para tener sesiones de trabajo con el cliente, de 60 minutos cada 15 días: espacio de reflexión, toma de conciencia, autoconfizanza,
planificación y compromiso.
ESQUEMA PERSONAL
Te ofrecemos un proceso de acompañamiento centrado en ti, dirigido hacia la meta o metas que te propongas:

  • Respetando tu libertad, independencia e individualidad.
  • Reflejándote tus propios pensamientos y desafíos.
  • Entrenando la observación desde diferentes puntos de vista.
  • Invitándote al descubrimiento, tu descubrimiento….
  • Garantizando la confidencialidad del proceso.
  • Registramos tus avances con un didáctico informe, que recogerá tus aprendizajes, compromisos y resultados alcanzados.

 

En este camino nos importas tú, como persona, por encima de cualquier cosa.

¿Quieres redescubrirte? No esperes: DO IT!

Para más información sobre los procesos de coaching empresarial o sobre los servicios de coaching personal

Nuevo año, nueva lista de propósitos ¿Cómo conseguirlos?

Con la llegada del nuevo año muchas personas elaboran una lista de propósitos para 2015, existen clásicos como: apuntarme al gimnasio, dejar de fumar, ponerme a estudiar,hacer dieta,… Y ¿qué es lo que pasa después de elaborar esa lista de propósitos? muchas veces la respuesta es: nada. Llega final de año y los propósitos siguen en ese papel en el que los anotamos. Otras veces constatamos que algo sí que hemos hecho pero ni mucho menos lo que queríamos ¿Qué ha pasado?¿Qué podemos hacer para que esto no pase?

Pues bien, os ofrecemos algunas pistas en esta infografía que hemos creado:

 

1. Por escrito

Es muy importante que pongamos por escrito nuestros propósitos. El escribirlos nos obliga a ser más conscientes de ellos, a aclarar lo que queremos y nos permite darnos cuenta de si hay alguna cosa que no cuadra. A su vez, al ponerlo por escrito estamos enviando un mensaje al cerebro con una orden: “cerebro quiero esto” Si conseguimos que ese mensaje tenga la intensidad suficiente éste pasará a nuestro inconsciente y se pondrá a trabajar.

A quién no le ha pasado que cuando queremos comprarnos un coche o una determinada cosa al salir a la calle parece que de repente haya muchos más que antes. Eso es porque nuestro subconsciente manda la orden de centrar la atención en eso.

 

2. Visibles

Tener visibles esos objetivos nos ayuda a acordarnos de ellos, a actuar en consecuencia y a evaluar qué tal vamos, aunque sea de manera informal. Y seguiremos enviando a nuestro cerebro el mensaje de lo que queremos para que el subconsciente siga trabajando para nosotros.

Por eso es recomendable tenerlos en un sitio que veamos a menudo, ya sea en la puerta de la nevera, como fondo de pantalla en el ordenador, en la agenda, etc O si queremos más privacidad también podemos tenerlos en una libreta, una aplicación en el móvil e incorporar el hábito de consultarlos. Por ejemplo, 1 vez a la semana.

3. Medibles

Vamos a necesitar una medida para poder saber qué tal vamos. No hace falta que sea un dato numérico pero sí un indicador que nos permita comparar el punto de partida con la actualidad y saber si hemos conseguido nuestro propósito o no. Podemos crear indicadores numéricos a partir de cosas subjetivas.

Por ejemplo, podemos querer sentirnos más tranquilos. Ese “más tranquilo a qué equivale” podemos establecer que nuestro nivel actual es de un 50% y queremos llegar a un 80%. Ese valor lo asignamos nosotros subjetivamente pero nos da un valor que podemos comparar.

Y también un plazo para poder planificar nuestro tiempo. Se trata de ponerle fecha de caducidad, es un dato aproximado y para nosotros así que no nos dé miedo comprometernos. Igual creemos que no tenemos idea pero si pensamos en 2 valores extremos encontraremos el que estamos buscando ¿mañana o dentro de 3 años?

4. Los quiero realmente

Igual estaréis pensando que vaya una tontería, que si los habéis puesto en la lista es porque los queréis. Pues sí y no.

Hay que distinguir los  tengo qué, debería, es lo correcto,… de lo que queremos. Por ejemplo podría tener que ir al gimnasio, o comer más sano. Pero ¿es lo que realmente quiero? Si la respuesta es no, el objetivo no nos sirve, bien necesitamos cambiar el enfoque a algo que nos motive de verdad (queramos) bien necesitamos aceptar que aunque sea algo bueno, no queremos hacerlo porque, por ejemplo, no nos compensa el esfuerzo que representa.

5. En positivo

El cerebro a pesar de lo potente que es tiene dificultades para procesar los objetivos en negativo. Porque para pensar lo que no es primero necesita pensar lo que es. Si no quiero comer chocolate, primero tengo que pensar en comer chocolate (precisamente lo que no quiero pensar) para luego imaginarme lo que es no comer chocolate. Por otra parte, dejar de hacer algo (un mal hábito por ejemplo) no nos resulta motivador. Si redactamos así el objetivos estaremos centrados en lo que queremos evitar en vez de centrarnos en lo que queremos conseguir.

Nos podemos preguntar: si no quiero comer chocolate, entonces ¿qué es lo que sí quiero? Y puede ser comer más fruta.

 

6. Dependen de mí

A veces nos ponemos metas que no dependen de nosotros, es decir, que lo que queremos está fuera de nuestro control. Este tipo de propósitos sólo nos van a causar frustración. Si nos encontramos con un propósito de este tipo tendremos que buscar la manera de enfocarlo para que esté en nuestras manos alcanzarlo. Por ejemplo: que mi hijo se porte mejor. Nosotros podemos hacer cosas que ayuden a que eso suceda, crear el ambiente, pero va a ser decisión de esa persona el cambiar o no.

En este ejemplo podemos pensar qué es lo que yo puedo hacer , lo que sí está en mi mano, relacionado con que mi hijo se porte mejor.

 

7. Asequibles

Hay que tener en cuenta que los propósitos que nos pongamos además de depender de nosotros tienen que ser asequibles. Es decir, que aunque puedan tener una cierta dificultad, bajo nuestro punto de vista sean alcanzables.

 

8. Retadores

Que sean objetivos que tengan una cierta dificultad, que nos supongan un reto y que nos motiven. Es interesante encontrar un equilibrio entre un propósito asequible y uno retador para lograr motivarnos. Y tener en cuenta que nosotros somos los únicos que podemos valorar si el objetivo que nos hemos marcado resulta demasiado fácil o demasiado difícil.

 

9. Desglosados

Nos referimos a que si tenemos un propósito complejo siempre podemos fraccionarlo en objetivos más pequeños que nos permitan ir avanzando paso a paso sin que nos sintamos abrumados.
También podemos enlazar nuestro objetivos bajo un lema para este año si nos resulta motivador.
Por ejemplo: mens sana in corpore sano, be water my friend, menos es más, etc. Aquella que nos provoque una emoción positiva y nos dé empuje

10. Comprensibles

Se trata de buscar las palabras que para nosotros sean más claras y tengan un significado acorde con nuestras creencias.
Digamos que el propósito hay que “destilarlo” Primero lo escribimos tal cual nos sale: Estudiar inglés.
Y poco a poco lo vamos transformándolo ¿qué significa estudiar para nosotros? y ¿estudiar inglés?
A esta técnica se le llama redefinir. Puede parecer superflua en un primer momento pero la realidad es que, aunque las palabras tienen una definición y significado “únicos” en el diccionario. Cada persona tiene una definición propia de lo que significa la palabra asociada con su realidad (recuerdos, creencias, emociones,…)

11. Máximo 3

Lo que queremos decir es que la información que podemos procesar en paralelo es limitada y que si nos ponemos muchísimas metas lo que pasa es que nos distraemos, perdemos el foco y es posible que al final no hagamos nada porque el ver tanto por hacer nos paralice.
Se trata de buscar un máximo de 3 objetivos grandes que podrían estar compuestos por otros objetivos más pequeños (unos 5 por cada uno) tal y como comentábamos en el punto 9.

12. Imaginados

Nos referimos a que para cada objetivo/propósito conviene hacer una visualización. Simplemente imaginarnos cómo será conseguirlo, qué estaremos haciendo, cómo nos sentiremos, dónde estaremos, etc. Cuanto más nos recreemos en todo tipo de detalles más motivador nos resultará.
No es lo mismo ponerse a limpiar sin más (que suele ser algo que no gusta mucho en general) que, antes de empezar, dedicar unos segundos a imaginarnos el piso limpio, esa imagen, el olor, la sensación.
Es más, el imaginarnos a nosotros una vez conseguido el objetivo nos ayuda también a descartar objetivos. Puede ser que al imaginarnos como será nos demos cuenta de que no es lo que queremos.

Y por último sólo queda decir que cumplir con esos propósitos depende de nuestra fuerza de voluntad y de lo bien que encajen esas metas en nuestro entorno. Tenemos muchos papeles como persona, el papel como: trabajador/a, madre/padre, familiar, pareja, estudiante, deportista, artista, etc.

Y si os falta un pequeño empujón siempre podéis contactar con nosotros en coaching de Do it que estaremos encantados de ayudaros para que consigáis vuestros propósitos para este año.

Entrevista de Risto Mejide a Enhamed Enhamed. Nuestras reflexiones.

Grandes e inspiradoras reflexiones las de Enhamed Enhamed con las que estamos muy de acuerdo hasta que llegamos a su definición de coach. Para nosotros un coach no es un asesor.

Una entrevista llena de mensajes sobre la importancia de la actitud ante la vida que fue trending topic este domingo. Risto Mejide @ristomejide habló con Enhamed Enhamed @Enhamed en Viajando con Chester @viajandochester

“Me lamentaba y me decía que no podía hacer las cosas porque era ciego” “No estaba satisfecho con mi vida”

Hasta que un día decidió cambiar su actitud, inspirado por la frase : “No dejes que nunca nadie te diga lo que puedes o no puedes hacer” de la película En Busca de la Felicidad.

” La gente que no puede, te dirá que tú tampoco, porque ellos creen que es imposible”

Se dio cuenta de que estaba viviendo una vida que no era la suya y que lo único que no estaba haciendo, y que podía hacer,  era cambiar su manera de pensar.  Empezó a investigar cómo lograrlo y llegó a la conclusión de que lo primero que necesitaba era: establecer una meta por escrito. Un objetivo que leía 3 veces cada día.

Sobre la importancia de establecer objetivos por escrito nos dice: ” Si tu no sabes a dónde vas, los días malos se te va a olvidar, y dejarás de hacerlo”

Se dió cuenta de que ese no era su camino: ” Todo lo que me rodeaba no era cierto y no era yo”

Tan importante como establecer un objetivo es saber escogerlo y redactarlo de manera que nos ayude: “Queremos conseguir cosas sin pensar que lo importante es pensar en qué persona te tienes que convertir para conseguir las cosas”

Dos grandes lecciones que ha aprendido y que le han impulsado:

“Dejé de buscar el reconocimiento de los demás”

“Dejé de esperar a que viniesen a darme las soluciones”

 

Con establecer un objetivo no está todo hecho, es importante el día a día: “Como te hablas a ti mismo es vital”

Y mucho más importante es la actitud que tomas frente a lo que te va sucediendo: “La ceguera te la puedes tomar como el fin de tu vida  o como un gran don”

Y el ser críticos con nosotros mismos pero para aprender y mejorar, no para torturarnos “Cometí un error muy grave y es que me centré en el resultado en vez de centrarme en hacer bien la tarea”

Un frase que no dejamos de oír pero que acostumbra a pasar de puntillas por nuestra conciencia: “Ser fiel a ti mismo es lo más importante”

Una frase lapidaria con la que no podemos estar más de acuerdo: “No vivir tu vida es un fracaso

A veces la intención no es suficiente, se trata de hacer algo para inspirar a otras personas:  “Si este zumbado se ha pasado todo el día haciendo esto como no voy yo a poder hacer lo que sea”

La persistencia: “Yo creo que para todo en la vida tienes que tener un punto de cabezón”

Y llegamos al momento de la discordia: el coach y el coaching.

Risto hace un apunte crítico muy acertado, debido a todo lo autodenominado coaching que está tan de moda y que ha contribuido al desprestigio de la profesión: “¿Qué pasa, que la gente no tiene amigos?

A lo que respondemos: los coaches y los amigos, no cubren las mismas necesidades ni tienen las mismas intenciones, o no deberían.

Un amigo, por muy buen amigo que sea, tiene ya una visión sesgada (un conjunto de etiquetas) de quién eres/no eres,  qué puedes/no puedes hacer, que va/que no va contigo, cuál es tu pasado, etc. Y se siente en la obligación de que, cuando tú le cuentas una preocupación, tiene que darte una solución. Solución que va a darte en base a su experiencia, a lo que cree que le funcionaría a él en tu situación.

Un coach no tiene por qué ser tu amigo, sí que necesita de un mínimo de conexión y de confianza, pero nada más. Puede y debe hacer preguntas incómodas, reflejar actitudes que uno preferiría ignorar, etc siempre desde el respeto, claro está. Un coach, como nosotros lo entendemos, no te va a dar soluciones ni su opinión sobre ti o tu problema. De hecho, si se ha formado lo suficiente, mientras te escucha en su mente sólo estarán tus palabras, no lo que opina sobre tus palabras. Esto por supuesto requiere de un nivel alto de entrenamiento, concentración y abstracción.

Y es ahí dónde está el verdadero valor añadido, aunque cueste mucho de creer y, aún más, de vender. El valor añadido está en tener delante a una persona que no está preocupada por darte una solución sino por escuchar (lo que dices y lo que no) por reflejar todo lo que pasa y hacer preguntas que te ayuden a pensar de otra manera, a replantearte lo que crees, siempre con un foco: el objetivo planteado.  Tampoco es hablar por hablar y divagar.

Y la frase en la que estaremos de acuerdo en que estamos en desacuerdo y que ha motivado este post “Es diferente palabra para un fenómeno que ha existido en toda la historia que es: un asesor

Necesitaríamos preguntarle a Enhamed cuál es su definición de “asesor” Porque cada persona tiene sus propias definiciones de las palabras y sus connotaciones que pueden, o no, coincidir con la del diccionario. Pero, si entendemos como asesor: persona que da consejo o dictamen. Entonces, no estamos de acuerdo.

Respecto a la propuesta de Risto sobre hacerle una sesión de coaching en ese momento habría que tener en cuenta que una parte del éxito del proceso radica en que la persona lo haga de forma voluntaria. Entendiendo como voluntaria: que nadie le obliga a ello pero también que realmente esa persona quiere hacerlo y confía en que el coaching puede ser la vía. Sin eso el proceso está avocado al fracaso.

Aclarar también que se puede acudir a un coach aunque no sepamos lo que queremos. Porque en sí ya es un objetivo, la meta del proceso es encontrar cuál es tu objetivo, qué es lo que quieres.

Cuando hablábamos de escuchar lo que “no se dice” nos referíamos, entre otras cosas, a ese lenguaje no verbal del que habla Enhamed.

Sigue el link para saber más sobre lo que es coaching para Do it!

Y para acabar la entrevista y el post una pregunta que lanza Enhamed sobre la integración que invita a reflexionar: ¿Cuántos discapacitados tenemos en altos puestos en este país?

 

 

¡Bendita plaga de hormigas!

Hace un tiempo me explicaron una historia sobre un problema con una plaga de hormigas que tuvo un final inesperado.

Más o menos la historia sería así: José (por ponerle un nombre) tenía una plaga de hormigas en casa y estaba desesperado. Por más productos que había probado la plaga no desaparecía. Daba igual si usaba remedios naturales, insecticidas, o las mataba a pisotones. Como mucho las hormigas desparecían unos días pero al poco tiempo volvían a aparecer.

Como tantas otras veces decidió comentar su malestar con un amigo, por aquello que nos hace sentirnos mejor el simple hecho de compartir el problema con otra persona… Solamente que, esta vez, la respuesta que recibió fue diferente. El amigo, en vez de unirse al “pobrecito de mí” pero qué injusticia, le dijo:

– Oye, teniendo en cuenta que las hormigas están ahí y que no parece que te vayas a poder deshacer de ellas ¿has pensado cómo podrías sacarle partido?

José no salía de su asombro, llevaba meses: amargado, frustrado, angustiado y desesperado luchando para erradicar aquella dichosa plaga de hormigas que había invadido su casa y ¿Cómo es que no se le había ocurrido ese planteamiento? ¿Cómo había podido estar tan ciego?

Y es que a veces nos obsesionamos tanto con un problema, con lo que no queremos que sea, pero que ya es una realidad, que perdemos la capacidad de dar un paso atrás y volver a ver la situación con otros ojos. Empezar a ver el problema como una oportunidad para hacer algo que, de otra manera no intentaríamos. Como algo de lo que podemos sacar provecho, igual no económico pero sí en forma de aprendizaje.

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La reacción inmediata de José fue, claro está, la negación. Pensó sí, claro… ¡sacarle provecho! Pero pasado el momento de orgullo inicial pensó ¿Y si tiene razón? Total, por probar no pierdo nada.

Así que preguntó ¿A qué te refieres con sacarle partido?

Me refiero a que me suena haber visto por internet que hay aficionados a las hormigas que las compran.

¿Cómo? Que resulta que estoy matándolas sin parar y ¿valen dinero?

José buscó por internet y, efectivamente, existía un nicho de compradores de hormigas, no sólo para tener hormigueros sino también para alimentar a animales exóticos.

Así que José convirtió su problema con la plaga de hormigas en un negocio, tan es así, que acabó dejando su anterior trabajo para dedicarse plenamente a ese negocio tan rentable.

Y no, aunque el nombre y algunos detalles sean inventados, la historia es completamente real. José hizo de que su problema un negocio que no ha hecho otra cosa que expandirse.

Y la pregunta que podríamos hacernos es ¿Cuántas veces se nos habrán presentado oportunidades que tan sólo hemos sabido ver como problemas?

Qué pasaría si cuando nos encontrásemos con el siguiente problema nos preguntásemos ¿Y si…?

Para ver nuevas perspectivas de nuestra realidad, entre otras cosas, es para lo que nos puede ser de ayuda el coaching de Do it

Ya sé lo que es coaching ¿seguro que hablamos de lo mismo?

Cuando uno se dedica a nuestra profesión tiene que estar preparado para oír todo tipo de cosas al respecto.

En cualquier presentación social, una de las primeras preguntas es ¿de qué trabajas? Por una mala asociación de que uno es su profesión, pero eso lo dejamos para otro día…

En fin, que cuando uno contesta a esa respuesta con: soy coach.

Podríamos encontrar varias reacciones entre las que destacan:

¿¿¿qué???

Ah, vale… (Acompañado de un intento de sonrisa para enmascarar una expresión desprecio de “mira, otro de esos”)

Ah, qué bien, me parece interesante.

Digamos que el reparto de respuestas podría ser 10% 80% 10%, dependiendo del contexto por supuesto.

Queremos hablar de lo que más nos preocupa, de ese 80%, esas personas que han asociado la palabra coach, la profesión y al profesional con cuestiones que, en todo caso, serían una definición de lo que NO es coaching.

Y es que esta profesión, al no estar regulada, y no poder ponerle una “etiqueta social oficial” como pudiera ser “dentista” se ha convertido en un cajón de sastre.

Si tras el ah, vale… conseguimos hablar un poco más de la profesión vemos como hay prejuicios de todo tipo:

–          personas que creen que se trata de un entrenador al uso, uno deportivo, uno que te dice lo que tienes que hacer en cada momento

–          otros creen que se trata más bien de una animadora que te jalea y te sube la autoestima a base de piropos

–          otros piensan que es algo de psicología

–          otros que es una de esas cosas alternativas y casi esotéricas

Y podríamos seguir porque, en poco tiempo y por desgracia, el coaching en España ha pasado de ser un desconocido a ser un conocido con muy mala reputación.

Tampoco ha contribuido al buen nombre del coaching el hecho de que se haya hecho un mal uso de la palabra en diferentes contextos: en programas de televisión para llamar a tutores o mentores, en peluquerías como cargo sustituto de asesora de imagen, en gimnasios para llamar al entrenador personal, etc

Los ‘coaches’ de ‘La Voz’: Orozco, Rosario, Malú y Bisbal. / David Vegal (Mediaset España) Fuente: http://www.ideal.es/

Y es que nos encanta incorporar nuevas palabras en inglés especialmente a nivel profesional. Y como la palabra asesor-consultor está ya un poco desgastada, algunos han decidido subirse al carro de la palabra coach que está de moda y suena a nuevo.

A eso también hay que sumarle la mala praxis de tantas personas con ganas de ganar dinero y pocos escrúpulos, que han vendido formaciones de unas pocas horas haciendo entender a los alumnos que coach puede ser cualquiera y que no requiere casi ni conocimientos ni habilidades. O, la otra cara de la moneda, personas que sabiendo que no tienen formación suficiente, o ninguna, han decidido “jugar a los coaches” sin estar preparados.

Así que nos gustaría aprovechar para romper una lanza a favor del coaching y los coaches profesionales, aquellos que están formados y que respetan a la práctica la no-directividad (no juzgan, no aconsejan y no les dan opciones/opiniones a sus clientes) Aquellos que tienen un interés genuino por ayudar a las personas a alcanzar sus objetivos desde el respeto. Siendo conscientes de la responsabilidad que supone ser coach y como en el momento que se dejan de respetar esos principios y el código ético cruzamos la barrera que nos lleva a poder dañar a la persona en vez de ayudarla, incluso teniendo la mejor de las intenciones.

Y después de todo esto uno se puede plantear, vale, entonces ¿qué es coaching? Aquí podéis encontrar nuestra definición formal de coaching. Y esta podría ser una definición más de estar por casa:

Se trata de una conversación centrada en lo que el cliente quiere conseguir (objetivo) en la que el coach escucha y pregunta. Se trata de crear un espacio que permita sentarse a pensar (reflexionar) explorar, observar diferentes puntos de vista, tomar decisiones, elaborar un plan y llevarlo a cabo (acciones)

A caso, cuando algo nos preocupa y no sabemos qué hacer ¿no buscamos a alguien con quien hablar? familiares, amigos, conocidos, expertos, etc

Pues el coach sería otra persona más con la que poder hablar que es experta en escuchar a un nivel profundo y que está entrenada para no emitir juicios sobre el contenido de esa conversación y sobre la propia persona.

En el siguiente enlace puedes saber un poco más sobre el coaching de Do it!

 

 

La clave del éxito no la da la inteligencia ni el talento

La inteligencia y el talento contribuyen al éxito pero la determinación es un factor clave.

Ya lo decía Edison:

No he fracasado. He encontrado 10.000 soluciones que no funcionan

 

En esta charla TED  Angela Lee Duckworth nos lo explica:

La determinación es pasión y perseverancia para alcanzar metas muy a largo plazo. La determinación es tener resistencia. La determinación es aferrarse al futuro, día tras día, no sólo por una semana, no sólo por un mes, sino durante años y trabajando realmente duro para hacer ese futuro una realidad. La determinación es vivir la vida como si fuera una maratón, no una carrera a toda velocidad.

La determinación, el no desalentarse ante uno, o varios, fracasos y conseguir verlo como un aprendizaje, como una oportunidad de hacer una mejora o realizar un descubrimiento, parece ser la clave del éxito.

También nos ayuda el tener definida una dirección clara, saber qué es lo que queremos de verdad. No lo que es éxito para la sociedad, para nuestras amistades, nuestra familia… Como por ejemplo ser rico y famoso, sino lo que nosotros “queremos ser de mayores” 

Sin olvidarse de que el nivel de confianza que tengamos en nosotros mismos, cuan capaces nos sintamos (habilidades, recursos, …) forma parte de esa determinación.

Todo ello nos da esperanzas porque cualquiera puede lograrlo, no es un derecho reservado en exclusiva para las grandes mentes o los grandes talentos. Sino que también puede ser un derecho para las personas que perseveran, que tienen claro lo que quieren, que ponen todos los medios y energía necesarios para lograrlo.

El ver las cosas desde otra perspectiva,  definir una dirección clara y reforzar el nivel de confianza son las raíces del  coaching no-directivo

Hay que recordar que, aunque nadie pueda lograr el éxito por nosotros, ya que sólo está en nuestras manos. No tenemos por qué hacerlos solos. Reconocer que en un momento dado no podemos y pedir ayuda nos da la posibilidad de crecer y no debería de preocuparnos.

 

 

Dame la patita: No

Esperar a que te digan lo que tienes que
hacer no siempre da los mejores resultados

En este post voy a hablar de la tendencia que tenemos a pedir que nos digan lo que tenemos que hacer y como, al hacerlo, perdemos la oportunidad de ser creativos, encontrar mejores soluciones y que éstas, sean a nuestra medida.
Uno de los retos del coach no-directivo es explicar el valor añadido que tiene nuestra profesión cuando le dices al cliente que, en la sesión, la única opinión que cuenta es la suya. Que no le vas a decir lo que tiene que hacer ni tampoco si lo que dice, piensa, siente o hace está “bien” o está “mal”.
Es un tema difícil este de no aconsejar porque estamos bastante acostumbrados a pedir, y también a que nos den, la opinión (a veces incluso sin pedirla…) En casa, en el trabajo, en las tiendas, en los foros de internet, las amigas, la familia, los jefes, los compañeros, los médicos, los asesores,…
Y es que cuando tenemos una preocupación nos salta el automático ¡zas! ¿A quién conozco yo que pueda darme un buen consejo? O, por qué no, que me lo pueda solucionar. Y es que, a pesar de que la mayoría sabemos que esos consejos bien intencionados o soluciones milagrosas, a veces funcionan y a veces no, seguimos yendo a buscarlos.
¿Os habéis planteado cuántos consejos, recomendaciones, opiniones o críticas recibimos? ¿Y cuántos emitimos?

¿Qué nos impulsa a ello?
Una de las respuestas sería la “ley del mínimo esfuerzo” Que el esfuerzo que tenemos que hacer para obtener una respuesta es mínimo porque sólo tenemos que preguntar y tenemos muchas personas alrededor deseando darnos su opinión.

Otro motivo podría ser que si hacemos lo que alguien nos ha dicho, si no funciona, siempre le podremos echar la culpa, y hasta podemos ir después a quejarnos. La responsabilidad no es nuestra porque hemos hecho lo que nos han dicho y ¡no ha funcionado!
Y seguramente encontraréis algunas razones más.
El consejo parece muy tentador de entrada y si encima nos cuesta menos… Bueno, ahí viene la pregunta ¿seguro que nos cuesta menos?
¿Cuánto tiempo invertimos en pedir más opiniones si la primera no nos gusta o no funciona? ¿y en probarlo?¿y si la segunda tampoco nos sirve?
Pero algo para mi más importante ¿qué hemos aprendido por el camino? Me arriesgaría a decir que casi nada. Bueno sí, que a Menganito no le pregunto más sobre estos temas porque el consejo que me ha dado no me ha funcionado.
Y ¿qué pasa si lo que nos han aconsejado tiene consecuencias negativas para nosotros? Ahí, sí, podremos quejarnos, pero nos tocará acarrear con las consecuencias…
¿Hemos pensado en qué posición nos deja el necesitar de los consejos de los demás para poder tomar decisiones?
Y ¿qué pasaría si hubiésemos dedicado un poco más de esfuerzo de entrada? ¿Sería diferente?
Mi respuesta es sí. Tanto si ese esfuerzo lo hacemos nosotros solos, como si nos acompañados de un coach. El crear nuestro espacio para reflexionar sobre lo que nos conviene, nos gusta y queremos hacer y lo que no, nos dará la posibilidad de crear, creer y aprender.
Crear porque podremos aplicar soluciones que ya hemos usado a este nuevo reto o directamente encontrar nuevas respuestas.
Creer porque al ponerlas en marcha y funcionar nos sentiremos satisfechos de haber encontrado la solución y sabremos que somos capaces de resolverlo.
Aprender porque incluso si no encontramos la solución a la primera, se convertirá en un reto, en una motivación. Ya sabremos lo que fallaba y podremos buscar una alternativa.
Y, para mi, lo mejor de todo, ese conocimiento se vendrá con nosotros allá donde vayamos, será una lección aprendida que nos servirá para tomar las siguientes decisiones. Y ese tomar decisiones qué es sino que la responsabilidad.
Así que nada de esperar a que nos pidan que demos la patita 😉