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Entrevista de Risto Mejide a Enhamed Enhamed. Nuestras reflexiones.

Grandes e inspiradoras reflexiones las de Enhamed Enhamed con las que estamos muy de acuerdo hasta que llegamos a su definición de coach. Para nosotros un coach no es un asesor.

Una entrevista llena de mensajes sobre la importancia de la actitud ante la vida que fue trending topic este domingo. Risto Mejide @ristomejide habló con Enhamed Enhamed @Enhamed en Viajando con Chester @viajandochester

“Me lamentaba y me decía que no podía hacer las cosas porque era ciego” “No estaba satisfecho con mi vida”

Hasta que un día decidió cambiar su actitud, inspirado por la frase : “No dejes que nunca nadie te diga lo que puedes o no puedes hacer” de la película En Busca de la Felicidad.

” La gente que no puede, te dirá que tú tampoco, porque ellos creen que es imposible”

Se dio cuenta de que estaba viviendo una vida que no era la suya y que lo único que no estaba haciendo, y que podía hacer,  era cambiar su manera de pensar.  Empezó a investigar cómo lograrlo y llegó a la conclusión de que lo primero que necesitaba era: establecer una meta por escrito. Un objetivo que leía 3 veces cada día.

Sobre la importancia de establecer objetivos por escrito nos dice: ” Si tu no sabes a dónde vas, los días malos se te va a olvidar, y dejarás de hacerlo”

Se dió cuenta de que ese no era su camino: ” Todo lo que me rodeaba no era cierto y no era yo”

Tan importante como establecer un objetivo es saber escogerlo y redactarlo de manera que nos ayude: “Queremos conseguir cosas sin pensar que lo importante es pensar en qué persona te tienes que convertir para conseguir las cosas”

Dos grandes lecciones que ha aprendido y que le han impulsado:

“Dejé de buscar el reconocimiento de los demás”

“Dejé de esperar a que viniesen a darme las soluciones”

 

Con establecer un objetivo no está todo hecho, es importante el día a día: “Como te hablas a ti mismo es vital”

Y mucho más importante es la actitud que tomas frente a lo que te va sucediendo: “La ceguera te la puedes tomar como el fin de tu vida  o como un gran don”

Y el ser críticos con nosotros mismos pero para aprender y mejorar, no para torturarnos “Cometí un error muy grave y es que me centré en el resultado en vez de centrarme en hacer bien la tarea”

Un frase que no dejamos de oír pero que acostumbra a pasar de puntillas por nuestra conciencia: “Ser fiel a ti mismo es lo más importante”

Una frase lapidaria con la que no podemos estar más de acuerdo: “No vivir tu vida es un fracaso

A veces la intención no es suficiente, se trata de hacer algo para inspirar a otras personas:  “Si este zumbado se ha pasado todo el día haciendo esto como no voy yo a poder hacer lo que sea”

La persistencia: “Yo creo que para todo en la vida tienes que tener un punto de cabezón”

Y llegamos al momento de la discordia: el coach y el coaching.

Risto hace un apunte crítico muy acertado, debido a todo lo autodenominado coaching que está tan de moda y que ha contribuido al desprestigio de la profesión: “¿Qué pasa, que la gente no tiene amigos?

A lo que respondemos: los coaches y los amigos, no cubren las mismas necesidades ni tienen las mismas intenciones, o no deberían.

Un amigo, por muy buen amigo que sea, tiene ya una visión sesgada (un conjunto de etiquetas) de quién eres/no eres,  qué puedes/no puedes hacer, que va/que no va contigo, cuál es tu pasado, etc. Y se siente en la obligación de que, cuando tú le cuentas una preocupación, tiene que darte una solución. Solución que va a darte en base a su experiencia, a lo que cree que le funcionaría a él en tu situación.

Un coach no tiene por qué ser tu amigo, sí que necesita de un mínimo de conexión y de confianza, pero nada más. Puede y debe hacer preguntas incómodas, reflejar actitudes que uno preferiría ignorar, etc siempre desde el respeto, claro está. Un coach, como nosotros lo entendemos, no te va a dar soluciones ni su opinión sobre ti o tu problema. De hecho, si se ha formado lo suficiente, mientras te escucha en su mente sólo estarán tus palabras, no lo que opina sobre tus palabras. Esto por supuesto requiere de un nivel alto de entrenamiento, concentración y abstracción.

Y es ahí dónde está el verdadero valor añadido, aunque cueste mucho de creer y, aún más, de vender. El valor añadido está en tener delante a una persona que no está preocupada por darte una solución sino por escuchar (lo que dices y lo que no) por reflejar todo lo que pasa y hacer preguntas que te ayuden a pensar de otra manera, a replantearte lo que crees, siempre con un foco: el objetivo planteado.  Tampoco es hablar por hablar y divagar.

Y la frase en la que estaremos de acuerdo en que estamos en desacuerdo y que ha motivado este post “Es diferente palabra para un fenómeno que ha existido en toda la historia que es: un asesor

Necesitaríamos preguntarle a Enhamed cuál es su definición de “asesor” Porque cada persona tiene sus propias definiciones de las palabras y sus connotaciones que pueden, o no, coincidir con la del diccionario. Pero, si entendemos como asesor: persona que da consejo o dictamen. Entonces, no estamos de acuerdo.

Respecto a la propuesta de Risto sobre hacerle una sesión de coaching en ese momento habría que tener en cuenta que una parte del éxito del proceso radica en que la persona lo haga de forma voluntaria. Entendiendo como voluntaria: que nadie le obliga a ello pero también que realmente esa persona quiere hacerlo y confía en que el coaching puede ser la vía. Sin eso el proceso está avocado al fracaso.

Aclarar también que se puede acudir a un coach aunque no sepamos lo que queremos. Porque en sí ya es un objetivo, la meta del proceso es encontrar cuál es tu objetivo, qué es lo que quieres.

Cuando hablábamos de escuchar lo que “no se dice” nos referíamos, entre otras cosas, a ese lenguaje no verbal del que habla Enhamed.

Sigue el link para saber más sobre lo que es coaching para Do it!

Y para acabar la entrevista y el post una pregunta que lanza Enhamed sobre la integración que invita a reflexionar: ¿Cuántos discapacitados tenemos en altos puestos en este país?

 

 

¡Bendita plaga de hormigas!

Hace un tiempo me explicaron una historia sobre un problema con una plaga de hormigas que tuvo un final inesperado.

Más o menos la historia sería así: José (por ponerle un nombre) tenía una plaga de hormigas en casa y estaba desesperado. Por más productos que había probado la plaga no desaparecía. Daba igual si usaba remedios naturales, insecticidas, o las mataba a pisotones. Como mucho las hormigas desparecían unos días pero al poco tiempo volvían a aparecer.

Como tantas otras veces decidió comentar su malestar con un amigo, por aquello que nos hace sentirnos mejor el simple hecho de compartir el problema con otra persona… Solamente que, esta vez, la respuesta que recibió fue diferente. El amigo, en vez de unirse al “pobrecito de mí” pero qué injusticia, le dijo:

– Oye, teniendo en cuenta que las hormigas están ahí y que no parece que te vayas a poder deshacer de ellas ¿has pensado cómo podrías sacarle partido?

José no salía de su asombro, llevaba meses: amargado, frustrado, angustiado y desesperado luchando para erradicar aquella dichosa plaga de hormigas que había invadido su casa y ¿Cómo es que no se le había ocurrido ese planteamiento? ¿Cómo había podido estar tan ciego?

Y es que a veces nos obsesionamos tanto con un problema, con lo que no queremos que sea, pero que ya es una realidad, que perdemos la capacidad de dar un paso atrás y volver a ver la situación con otros ojos. Empezar a ver el problema como una oportunidad para hacer algo que, de otra manera no intentaríamos. Como algo de lo que podemos sacar provecho, igual no económico pero sí en forma de aprendizaje.

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La reacción inmediata de José fue, claro está, la negación. Pensó sí, claro… ¡sacarle provecho! Pero pasado el momento de orgullo inicial pensó ¿Y si tiene razón? Total, por probar no pierdo nada.

Así que preguntó ¿A qué te refieres con sacarle partido?

Me refiero a que me suena haber visto por internet que hay aficionados a las hormigas que las compran.

¿Cómo? Que resulta que estoy matándolas sin parar y ¿valen dinero?

José buscó por internet y, efectivamente, existía un nicho de compradores de hormigas, no sólo para tener hormigueros sino también para alimentar a animales exóticos.

Así que José convirtió su problema con la plaga de hormigas en un negocio, tan es así, que acabó dejando su anterior trabajo para dedicarse plenamente a ese negocio tan rentable.

Y no, aunque el nombre y algunos detalles sean inventados, la historia es completamente real. José hizo de que su problema un negocio que no ha hecho otra cosa que expandirse.

Y la pregunta que podríamos hacernos es ¿Cuántas veces se nos habrán presentado oportunidades que tan sólo hemos sabido ver como problemas?

Qué pasaría si cuando nos encontrásemos con el siguiente problema nos preguntásemos ¿Y si…?

Para ver nuevas perspectivas de nuestra realidad, entre otras cosas, es para lo que nos puede ser de ayuda el coaching de Do it

La clave del éxito no la da la inteligencia ni el talento

La inteligencia y el talento contribuyen al éxito pero la determinación es un factor clave.

Ya lo decía Edison:

No he fracasado. He encontrado 10.000 soluciones que no funcionan

 

En esta charla TED  Angela Lee Duckworth nos lo explica:

La determinación es pasión y perseverancia para alcanzar metas muy a largo plazo. La determinación es tener resistencia. La determinación es aferrarse al futuro, día tras día, no sólo por una semana, no sólo por un mes, sino durante años y trabajando realmente duro para hacer ese futuro una realidad. La determinación es vivir la vida como si fuera una maratón, no una carrera a toda velocidad.

La determinación, el no desalentarse ante uno, o varios, fracasos y conseguir verlo como un aprendizaje, como una oportunidad de hacer una mejora o realizar un descubrimiento, parece ser la clave del éxito.

También nos ayuda el tener definida una dirección clara, saber qué es lo que queremos de verdad. No lo que es éxito para la sociedad, para nuestras amistades, nuestra familia… Como por ejemplo ser rico y famoso, sino lo que nosotros “queremos ser de mayores” 

Sin olvidarse de que el nivel de confianza que tengamos en nosotros mismos, cuan capaces nos sintamos (habilidades, recursos, …) forma parte de esa determinación.

Todo ello nos da esperanzas porque cualquiera puede lograrlo, no es un derecho reservado en exclusiva para las grandes mentes o los grandes talentos. Sino que también puede ser un derecho para las personas que perseveran, que tienen claro lo que quieren, que ponen todos los medios y energía necesarios para lograrlo.

El ver las cosas desde otra perspectiva,  definir una dirección clara y reforzar el nivel de confianza son las raíces del  coaching no-directivo

Hay que recordar que, aunque nadie pueda lograr el éxito por nosotros, ya que sólo está en nuestras manos. No tenemos por qué hacerlos solos. Reconocer que en un momento dado no podemos y pedir ayuda nos da la posibilidad de crecer y no debería de preocuparnos.